La estación espacial de investigación Horizonte era una estructura imponente que flotaba en el vacío del espacio, a miles de kilómetros de distancia de la Tierra. Construida con tecnología de vanguardia, era un laboratorio científico en el que los astronautas llevaban a cabo experimentos y estudios para ampliar el conocimiento humano sobre el universo.

Horizonte consistía en una serie de módulos interconectados, con paneles solares que capturaban la energía necesaria para mantenerla operativa. Su diseño ergonómico permitía a los astronautas moverse con facilidad, proporcionándoles espacios para la vida diaria, laboratorios de investigación, áreas de ejercicio y observatorios equipados con telescopios de última generación.

En su interior, los diferentes compartimentos estaban llenos de instrumentos científicos, pantallas de monitoreo y sistemas de navegación avanzados. Contaba con áreas de descanso, donde los astronautas podían dormir en cápsulas especialmente diseñadas para adaptarse a la microgravedad. También tenía una cocina espacial completamente equipada, donde podían preparar alimentos liofilizados y bebidas rehidratables.

Control de misión, nos estamos aproximando a la base estelar. Preparados para el proceso de anclaje-.

Control de Misión: “Copiado, Bolton. Verificando los sistemas de anclaje y asegurándonos de que todo esté listo para el acoplamiento. Mantengan la trayectoria estable y sigan las instrucciones.”

– Todos los sistemas están en verde. Los propulsores principales están ajustados para el acoplamiento-. Revisando los paneles de control

La nave, llamada «Eagle IV», es una nave de exploración espacial de última generación, diseñada para operaciones de largo alcance y misiones científicas.

La apariencia de la nave es futurista y aerodinámica, con un casco plateado y líneas elegantes que reflejan la tecnología avanzada utilizada en su construcción. Tiene forma de cono invertido, con una sección central más ancha que se estrecha hacia la parte trasera. En la parte frontal de la nave, hay una cabina acristalada que permite una vista panorámica del espacio exterior.

El proceso de anclaje comienza cuando los propulsores de la nave se desaceleran, ajustando cuidadosamente su velocidad para alinearse con los puntos de acoplamiento de la base estelar. Una serie de mecanismos y sistemas de guiado se activan, permitiendo que la nave se conecte de manera segura a la estructura de la base.

Una vez acoplada, la compuerta de la nave se abre, revelando un pasillo de acceso que se extiende hacia la entrada principal de la base estelar. La presión y la gravedad se igualan entre la nave y la base, permitiendo un tránsito sin problemas.

Tres astronautas equipados con trajes espaciales avanzados emergen de la nave y entran en la base estelar Horizonte. Cada astronauta lleva consigo una mochila de suministros y herramientas esenciales para la exploración y la investigación. Sus trajes espaciales están equipados con sistemas de comunicación y monitores que les permiten mantenerse en contacto con la nave y con la base.

A medida que avanzan por el pasillo de acceso, pueden sentir la gravedad artificial de la base estelar Horizonte, que se asemeja a la gravedad terrestre. Las luces tenues iluminan el camino, creando una atmósfera tranquila pero inquietante en el interior de la base.

Los tres astronautas, con cautela pero determinación, avanzan hacia el corazón de la base estelar Horizonte. Su misión es descubrir y comprender lo que ha ocurrido en este lugar misterioso. Llegan a la sala de control. Todo se encuentra tranquilo en perfectas condicione. No existe ningún indicio de perdida de comunicaciones ni tampoco de algún suceso fuera de lo normal; ahora bien, los astronautas comprueban algo totalmente fuera de lo común. La nave se encuentra exactamente igual que el primer día de ensamblaje. No hay nada que indique que la estación tiene más de dos años de vida.

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